domingo, 30 de julio de 2017

¿Es más sano tomar azúcar moreno que azúcar blanca?

Existe la creencia de que el azúcar moreno es más sano que el azúcar blanco. Creencia que tiene una base en la presunción de que cualquier alimento procesado no es tan saludable como aquél que es más natural. El pan integral o el arroz integral son considerados nutricionalmente mejores que el pan blanco o el arroz normal, por tanto, es lógico deducir que con el azúcar moreno ocurrirá algo similar.


Sin embargo, no es así. Contrariamente a lo que podría pensarse, el azúcar moreno es un alimento procesado, de hecho, incluso más que el azucar blanquilla. Ambos experimentan el mismo proceso, pero el último paso para el azúcar moreno es la adición de melaza, la cual se pierde durante su transformación.

¿Creías que el azúcar moreno que tomas se extrae directamente de la caña? Pues siento decirte que estás en un error. De hecho el azúcar moreno que se comercializa en España no es sino azúcar blanca coloreada con melaza, algo que puedes comprobar sumergiendo una cucharada de azúcar morena en agua y comprobando como, ¡oh sorpresa!, pierde su color.

La composición química de uno y otro son prácticamente iguales, así como su valor nutricional. Ambos son sacarosa en un porcentaje mayoritario, (99´9% el blanco, 96% el moreno), y a nivel energético, el aporte es de 387 calorías por 100 g de uno, en contraposición a las 377 del otro.

Podría decirse que por lo único que puede considerarse más sano el azúcar moreno con respecto al blanco es porque la melaza contiene diversos minerales. El azúcar blanco, al no contener melaza, carece de ellos. Sin embargo, la proporción de éstos minerales es tan ínfima que el hecho de tomar una clase de azúcar u otro es inapreciable a nivel de aporte de minerales al organismo.

¿Engorda uno más que el otro? Evidentemente no. Ya no solo por la similitud calórica, sino porque a nivel hormonal ambos tienen los mismos efectos. La sacarosa se convierte en glucosa o fructosa al pasar por el duodeno, y mientras la primera puede ser absorbida y transformada en energía en cualquier parte del cuerpo, la fructosa solo puede metabolizarse en el hígado.

Cuando éste registra un exceso de fructosa, la convierte en grasa, de manera que con independencia del tipo de azúcar que se tome, la clave para no engordar está en mantener a raya su ingesta. De lo contrario, terminará por acumularse en tu cintura. Aunque sea morena.